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22/4/12

EL FUROR DE MIS VECINOS


(Todos hemos tenido algún vecino “fogoso”)




Gritos, golpes, pataleos;
tembleques en ambas piernas.
¡Ay…! ¡Sí…! ¡Ya…! Pitos, jadeos…
De amor, palabras eternas,
a voces y sin rodeos.



Sudores, gozos sonoros…
Ese ir arriba y abajo,
esas risas –que son lloros-
mete y saca sin relajo
sudando por los mil poros.

 
 Las cuatro patas que aguantan
vieja cama de madera
crujen, se quejan, se espantan…
moviéndose de manera
que el cuerpo casi quebrantan.





Chirrían somier y suelo.
La libido resucita
provocando tal revuelo
que algún vecino se excita
y la vecina entra en celo.

La comunidad se asoma
por las ventanas a oír
cómo el marido la “toma”
con tanto ardor y sentir
que, a poco más, la desloma.

Sus sonrisas y miradas
denotan complicidad;
comentando las sonadas
muestras de felicidad
-feroces y entrecortadas-. 


Rematan tensa faena
con tan profundos gemidos
que, en noche de luna llena,
de lobos son los aullidos
en tan exótica escena.




















                                       Lluis Arranz Boal




12/11/11

POBRECITA MI PENSION


¡Pobrecita, mi pensión!
¡Cuán frágil y pequeñita!
¿Por qué esta congelación?
¡Lo que se da no se quita!



El dinero que percibo
no es un “regalo especial”.
Es el derecho más “vivo”
tras mi vida laboral.



Muchos años cotizados
para poder jubilarnos.
Dineros que –malgastados-
quieren volver a cobrarnos.


Todos derrochan caudal:
las entidades locales,
la Administración central,
gobiernos territoriales…





España debe millones.
Nadie confía en nosotros.
Si no tienen soluciones,
¡Que dejen el sitio a otros!




“Los jubilados hoy son
una carga inaguantable”.
Nos ha espetado un “chupón”
en tono vil, despreciable…




¡Que nos maten uno a uno
y así no pagan pensiones!
Este es el modo en que alguno
buscaría soluciones.


Con mi paga malvivimos
mis hijos, yo y mi mujer.
Por la mañana pedimos
para, en la tarde, comer.



La nevera está vacía,
el coche, desvencijado,
el tendero no me fía…
La casa me han embargado.





Mi pequeño patrimonio
lo tuve que malvender.
Incluso mi matrimonio
peligra… ¿Qué voy a hacer?

¿A robar? Yo no me atrevo.
Y nadie me presta ya
para pagar lo que debo,
porque… ¡Es que no tienen “na”!

“No se preocupen ustedes,
que mañana lo arreglamos”
-nos dice desde el “Mercedes”
que, entre todos, le pagamos-.


¿Dónde están los “verdes brotes”
que anunciabas con furor?
¡“Perico el de los Palotes”
gobernaría mejor!



Lamento “in extremis” que –con la que está cayendo-
muchas personas pueden hacerlo suyo hoy en día.










                                        Luis Arranz Boal

30/7/11

INDIGNADOS




Esta crisis no remite, no hay futuro.
Y el presente es muy difícil de afrontar.
Ningún hombre ni mujer tienen seguro
ni el trabajo ni el sustento ni el hogar.

Que recorten los servicios esenciales
y se suban honorarios, regalías…
Presidentes, Diputados, Concejales…
Nos provoca indignación y antipatías.

Que nos cobren los impuestos recargados
porque tienen que pagar crasos errores;
que seamos los primeros en parados
y en nivel educativo, los peores; 

que el teléfono, la luz, el agua, el gas
y la cesta de la compra –cada día-
observemos cómo suben más y más
y llegar a fin de mes sea utopía;

que te pongas hoy enfermo y ni siquiera
una cama de hospital vas a tener
porque está la sanidad de tal manera
que te mueres y no te van a atender;


que los bancos y las grandes financieras,
consentidos por estos mismos gobiernos,
nos buitreen los bolsillos como fieras…
Compañeros, nuestras vidas son infiernos.

“Indignados” somos todos los mortales
que sufrimos tan perversa adversidad:
que unos pocos se enriquezcan a raudales
esquilmando al resto de la sociedad.

Y, por ello, ciudadanos muy conscientes
plantan cara a los que están en el poder
para hacernos efectivos y presentes
los derechos del hombre y de la mujer.





Defraudados por mediocres gobernantes
que no saben controlar tal situación,
en las plazas se reúnen expectantes
dialogando hasta encontrar la solución.





Los que mandan tienen pánico a esta gente,
pues no cesan de moverse y de luchar:
¡“Disolvedlos de manera contundente.
Si es preciso, con un castigo ejemplar”!




Pero nada para ya a los “Indignados”
porque luchan con la fe del vencedor.
Los inútiles tienen los días contados…
¡Adelante! Es nuestro grito arrollador.








Compañeros:
Contra un gobierno indignante,
actitud beligerante.
“Quien no se sienta indignado
o es indigno o está comprado”.




 




                                                        
                Luis Arranz Boal
                Verano de 2011



25/4/11

KEEP IT COUNTRY!!




“Keep it Country”! “Keep it Country”!
¿Este baile a mí qué me hace
que, cuanto más lo practico,
más me gusta y satisface?

Los “Honky Tonks” donde voy,
los cierro -si puede ser-.
Agoto las fuerzas todas…
me siento desfallecer.

“La Hípica”, con su estilo,
en el “Nashville”, diferente
y en el “Kansas” -por supuesto-
siempre encuentro un buen ambiente.

Pongo atención a los sitios
donde se hacen maratones,
concursos, bailes, conciertos
y demás concentraciones.


No se vayan a pasar
y yo no me haya enterado.
Porque, entonces, es conmigo
con quien me siento enfadado.

Me tomo mi cervecita
y el agua que no me falte;
debo estar bien prevenido
antes que la sed me asalte.



No me he quitado el abrigo
y ya he empezado a brincar.
La madera la golpeo
hasta hacerla reventar.

Me invade el baile y muy pronto
absorbe mi pensamiento.
Mi concentración me lleva
hasta el ensimismamiento.

Todo mi cuerpo se mueve
-la música se lo ordena-.
Lo que está fuera de mí
no existe… Me es cosa ajena.

Pierdo la noción del tiempo,
pero eso nada me importa.
Disfruto cada momento,
porque la noche es muy corta.

Suena ya otro baile nuevo.
Pongo toda la atención
para realizarlo bien
y sin equivocación.

Tengo que dejar pasar
alguna de las canciones,
porque el corazón me late
a más de cien pulsaciones.

Ya pasó la medianoche
y estamos de madrugada.
En la pista somos cuatro
y la gente está cansada.

Aunque la música suena
-incitándome a bailar-
con todo el dolor de mi alma,
ya lo tengo que dejar.

He expulsado mil sudores,
mi mente se ha vaciado.
La adrenalina se fue
y el cuerpo está relajado.

Se me han roto los tacones
y he perdido las punteras.
En las suelas de las botas
me han salido unas “goteras”.

La camiseta, empapada
y el pantalón, rezumando.
Las botas ya no me caben
y el sombrero está chorreando.

No recuerdo a qué hora entré
ni quién estaba conmigo,
ni dónde he dejado el coche,
ni en qué percha está el abrigo.





Tengo cansancio, agujetas,
me duele hasta el entrecejo;
no descanso suficiente…
¡¡Pero ni atado lo dejo!!

Y es que, no hay nada que pare
a un “Country-dancer” convicto.
Mientras suenen los acordes,
todo “yo” será un adicto.

Una buena ducha en casa
y a dormir a pierna suelta.
¡Eh! La semana que viene,
de nuevo estaré de vuelta.

………………………………………….


¿Se nota mucho que es un poema escrito por una persona enamorada del “Country”? Je Je Je.







                                              
                                              Luis Arranz Boal
                                              Sabadell

25/1/11

HACER EL AMOR


Caricias. Acercamiento
plácidamente buscado.
Miradas, complicidad…
El amor nos ha llamado.

Sonidos que bien son risas
(palabras deslavazadas).
Sus sedientos labios besan
nuestras almas abrazadas.

Intensidad. Sensaciones
que avivan nuestros sentidos
jadeando al respirar.
Redoblar de los gemidos.

Un “te quiero” y “yo también”
sellan reclamo de amor,
tácitamente aceptado
con placentero calor.

A empellones cae la ropa
-como valla al derribarla-.
Enardecidos tratamos
del uno al otro a quitarla.

Dos voluntades ardientes
luchan por entrelazarse.
Mil besos… profundos besos…
Ambos corazones laten.

Intimidad nos preserva
del mundo que nos rodea.
Recíproco reto “in vivo”.
Virtuosísima tarea.

Mutuo y ferviente deseo
por hacer feliz al otro.
Sexualidad compartida
deviene en disfrute y gozo.

Armonía, movimiento,
lujuria y excitación
dan brío a un apasionado
y encendido corazón.

Boca y manos alocadas
recorren desnudo cuero,
arrancándole el calor
-delicadeza y esmero-.

La sangre bombea y fluye
con rapidez endiablada.
Buscamos –pacientemente-
una posición tumbada.


¿Hase visto danza igual?
¿Puede haber un movimiento
tan rítmico y cadencioso
como el que hay este momento?

A cada impulso del sexo,
la respuesta es otro mismo.
Dulzor y entrega, “in crescendo”,
aumentan furor y ritmo.

El disfrute… el deleite…
obnubilan la razón.
Poderosísima magia
de erotismo y de pasión.

Extroversión desbocada,
éxtasis, fuerza, sofoco…
Doble orgasmo que provoca
disparatado alborozo.

Espasmos, fuego, pasión,
convulsión incontrolada…
Explosión de la energía
sexual libre y desbordada.

Un torbellino de sones
aturde nuestros sentidos.
Corazones que enloquecen…
Mentes que se han confundido.

Se exaltan nuestras facciones.
El cuerpo tiembla y, “rugiendo”,
exhala intensos gemidos
con aparatoso estruendo.

Gesticulación extrema
en detonante eclosión
de ígnea vitalidad
rayana en la extenuación.

Sudores… Quietud cansada…
La faz tensa… Palidez…
Abrazos… Fogosa unión
de un suave y lento placer.

En sorda y plácida calma,
el cuerpo –sabio- enmudece.
Los ojos -brillantes- sueñan
y el palpitar ya decrece.

Policromada ilusión,
alucinación vehemente
y sensibles cosquilleos
llenan el cuerpo y la mente.

Cada cual -a su manera-
agradece con ternura
-en suave y cálido abrazo-
tal derroche de locura.

Sensualidad de mujer
y enigmas en el amor.
El hombre los desentraña
con entusiasmo y ardor.

Honda y linda comunión
de dos cuerpos entregados.
¡Cuán hermoso -en el amar-
el amor que se ha pagado!


                                                          



                                                            Luis Arranz Boal


                                                                           Sabadell

9/10/10

LA MUJER MANIQUI

Quiero que escuchen, señores,
lo que me ocurrió aquel día
que picaban las calores
¡Menudo bochorno había!
Le rezo a mi virgencita,
que me acompaña y me guía
como camino de flores.
Ya en el tren –acomodado
como los grandes señores-
tranquilidad, fantasía
y a la ciudad me he llegado.
Encuentro una tienda sita
en un tramo de la vía
con aire acondicionado
-ese que uno necesita
cuando el sol le ha trastocado-
y le hago, pues, la visita.
La ropa que ando buscando
veo que está en su interior.
Entro y me quedo pensando:
“Esa joven tan bonita…
¡Qué sola se está quedando
dentro del aparador!
¿A quién estará esperando?
¿Qué busca o qué necesita?
¿La acompaña algún señor?”
Me acerco apuesto y ligero
y le digo: “Señorita:
que me ayude a encontrar quiero
lo que he venido a buscar.
Además de inexperiencia
tengo muy poca paciencia
y yo quisiera comprar
un traje de caballero,
la camisa, la corbata
y –si me llega el dinero-
la invito a usted a tomar
un café con crema y nata
o lo que guste mandar”.
Su silencio me incomoda
y su mirada perdida
me está queriendo indicar
que quizás meta la pata
si llegara a insinuar
que busco noviazgo y boda.
Pero yo no me amilano.
Con actitud decidida
me acerco a ella un poco más,
cojo su mano extendida,
pongo encima la otra mano…
¡¡La siento fría y sin vida…!!
Noto que todo es en vano,
doy dos pasos para atrás,
miro hacia lo dependient
es,
sonrío, enseño los dientes
y sin demorarlo más
me marcho de aquella tienda.
Es terrible cuando sientes
vergüenza por la tremenda
y gran equivocación
que he cometido yo aquí,
declarando mi intención
a una mujer-maniquí.

 

   






                       Luis Arranz Boal